Nota importante

Hemos recibido quejas de gente que no sabe comentar en el blog, para ello creo este pequeño tutorial, vereis que no es difícil:

1º Al final de cada entrada, vereis escrito en amarillo: "Publicado por Clamor" seguido de "x" Clamoradas. Cuando pasais por encima de clamoradas, vereis que es "pinchable", pinchais y se abrirá otra página con un cuadro de texto. Ahí puedes poner tu comentario.

2º Una vez hecho el comentario, un poco más abajo en la misma página, te pedira que verifiques un código. Sólo se trata de escribir en la caja de texto que hay justo debajo el código que ves arriba.

3º Si quieres y tienes, puedes identificarte con tu cuenta de Google, para ello metes tu usuario y contraseña y tu comentario aparecerá firmado. Si no, puedes poner tu nombre al final del comentario y será suficiente. Si no tienes cuenta en Google, sáltate este paso.

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lunes, 17 de noviembre de 2008

Un infierno... ¡de locura!

En ésta sesión comenzamos con rotaciones con esculturas, donde vimos cosas tan curisoas como estas:



Aquello dió paso a las improvisaciones por relevos, donde se presentaron situaciones del infierno, tan curiosas como estas:

Primera: Esto es un circo.

Un Caronte negociante monta una ruleta: al que gane le dejamos conservar sus recuerdos. Un circo ambulante se anuncia y pide voluntarios: ¿alguien se apunta? No deja de agitar su reclamo. Aparecen una equilibrista, una funambulista y una malabarista que, como el anunciante no les hace ni caso, acaban marchándose.
Acaba en caos y pelea donde todos chillan a la vez.

Segunda: Quiero un perrito.

Un vendedor de perritos encuentra un cliente que desea un perro. El vendedor encuentra una excusa (se me quema la casa) para marcharse. Queda solo el que quiere un perro. Cruzan la escena dos que se persiguen peleándose. El que busca el perro llora. Llega otro que le trae un perro. El que lloraba no lo acepta, porque ya prefiere su propio perro imaginario. Cuando le está dando de comer, llegan de la perrera municipal a llevarse el perro. De nuevo, caos final.

Tercera: Competencia desleal.

Dos llegan a montar una tienda de recuerdos. Aquí, los alegres; aquí, los tristes; aquí, los enfadados… Colocan sus estanterías mientras hablan del tipo de recuerdos que corresponden a cada estante. Llega un comprador que busca un recuerdo que a la vez le alegre y le proporcione historias que contar. Le ofrecen la vida de Orfeo. Él la rechaza, diciendo: ¿Orfeo? Si acaba muerto. Entonces le responden que todos acabarán muertos. De hecho, todos los presentes están muertos.
Llegan otras dos a montar al lado otra tienda de recuerdos. Se arma una grandísima pelea. Acaba llegando la policía pidiendo los papeles.

Cuarta: Galopando

Llega uno galopando sobre una silla. Cruza la escena. Un segundo se incorpora, también galopando en su silla. Tras unos momentos galopando juntos, el recién llegado propone una carrera. Se anima un tercero, que parece que va a galopar pero no lo hace. Contrata al ganador para entrenarle y ganar dinero.

Quinta: El muerto más famoso

Dos reporteros buscan, para entrevistarle, al muerto más famoso. Creen que murió de sobredosis. Lo encuentran, es un cantante. Dos le piden autógrafo. Llega un rapero y se aburre. Un segundo rapero entra y le reta a un duelo de rap. El duelo se basa en absurdas preguntas y respuestas, como cuántas son dos y dos. Gestos procaces y macarras muy logrados.

Y así fue como llegamos a nuestras improceaciones, dónde cada uno saca lo mejor de si mismo, para deleitarnos con escenas tan divertidas como estas:

El flamenco

Dos habitantes del inframundo están viendo “Tele infierno”. Muy teatral, los actores están de espaldas e inmóviles hasta que los televidentes tocan el mando a distancia. Cuando “encienden la tele” los actores se vuelven. Es un clásico cuadro flamenco, con presentador andaluz. Están recaudando fondos para los niños del tercer infierno, para comprarles recuerdos. Cantan. Cuando los televidentes bajan el sonido, ellos cantan más bajo. Los televidentes cambian de canal. Los actores, que han representado muy plásticamente este cambio, ahora vuelven a repetir la misma escena. (Cómicas repeticiones relacionadas con la pérdida de memoria en el infierno y con que es, curiosamente, el “día del flamenco”).


El rap

Se cruzan dos raperos, cada uno líder de un grupo. Se retan para un duelo. Llegan dos presentadores: vamos a decidir, con la votación del público, quién canta mejor en el infierno. Batuqueras contra Gangsters. Tiene lugar el duelo. Queda claro que saben rapear. De nuevo actitudes violentas y antisociales. Del rap de los chicos se intuye la letra, porque hablan con grandísimo acento dominicano y no se les entiende. Las chicas tienen un papel mucho menor. Mientras el público vota, animado por los presentadores, los chicos, en actitud desafiante y orgullosa, presumen ante las chicas: “esto es nuestro, este territorio es nuestro”. Aunque muchos espectadores votan por las chicas (con protestas de otros, incluida alguna chica también), acaban ganando los chicos. Retos, violencia, actitudes machistas, mujeres separadas y vencidas… Os dejo la foto de los raperos, de las batuqueras no tengo (Lo siento) ¿No cantaron verdad?

Grandes éxitos

Divertidísimo popurrí de canciones famosas como badabadúm, mi carro, cuanto más acelero más calentito me pongo.

Muy teatral juego de movimiento de cabezas al ritmo, entrada rítmica de otros que se cruzan y relevan a los que estaban en escena, reto de otros dos a través de la música, persecución rapidísima y enojada… Muy interesante el juego escénico. De nuevo, acabamos con atisbos de violencia.

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