Clamor sigue creando. Esta semana, el infierno al que llega Orfeo está formado por mundos misteriosos que excluyen siempre a alguien: El mundo adolescente en el que no cabe el profesor. El mundo secreto de una hermana al que el hermano intenta acceder leyendo su diario. El mundo de los “malotes” que atrae y da miedo al mismo tiempo. El mundo de los chicos, ajeno al de las chicas. El mundo de las chicas, misterioso para los chicos. El mundo de los hijos, secreto para los padres… ¿Infiernos? O no. Laberintos con reglas desconocidas. Mares que habrá que aprender a navegar.
Especialmente sugerente resultó la improcreación en que Diego y Rocío mostraban lo que realmente querían decir Ían y Nerea cuando se peleaban. [ELLA: ¿Por qué me miras? (¿Hala! Me está mirando. Y es guapo). ÉL: Porque me da la gana. (Porque me gustas.)] De nuevo la violencia, la dificultad de las relaciones chico-chica, y una creatividad sin límites. Seguimos pasándolo estupendamente, y sin saber aún de qué demonios acabará yendo nuestra obra.
martes, 28 de octubre de 2008
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