Cuando Diego, nuestro Orfeo particular en esta sesión, llegó a las orillas del río Aqueronte, se encontró con un David C. metido en la piel de Caronte, el barquero.
La entrada al Hades era custodiada por Cerbero, perro representado normalmente por tres cabezas que en nuestra representación estaba dotado a su vez de tres cuerpos: Rebeca, Rocío y Aroa.
Durmiendo con su música a Cerbero, Diego consiguió llegar hasta los dioses del Hades (una vez más representados por David H. y Chus, en los papeles de Hades y Perséfone, respectivamente).
Este peculiar matrimonio accedió finalmente a devolverle Eurídice a Orfeo, siempre que en el camino de regreso no mirara a su amada hasta haber llegado al mundo de los vivos. Ya sabemos todos cómo acaba el mito, aunque ninguno sabemos aún absolutamente nada sobre nuestra obra. Unas “improcreaciones” más tarde, vimos distintas ideas acerca de la obra, solamente pequeñas ideas “en bruto” con mucha tarea por delante. Seguiremos contándolo todo…
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